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miércoles, 3 de julio de 2013

Hay que volver a empezar continuamente

Ma Àngels Viladot i Presas

Hoy se podría decir que la Editorial Aresta empieza esta nueva aventura editorial —la colección Aresta Mujeres— en tiempos revueltos. Sobre todo por dos motivos: la preocupante crisis económica y la alarmante situación actual de la mujer. En lo que llevamos de año en España han muerto asesinadas en manos de sus parejas sentimentales más de setenta mujeres. Este escenario tan violento y el incremento de resistencia que se percibe al avance social de las mujeres es lo que, en parte, ha motivado el surgimiento de la presente colección. Una nueva situación, aunque recurrente,  del grupo de las mujeres en Occidente que se engarza sin duda con el modelo económico que, basado en la cultura de la irresponsabilidad, hace funcionar el mundo occidental conduciéndolo,  como mínimo en Europa,  a la desnudez de la crisis y la incertidumbre más atroz.

Como decía André Gide, todas las cosas han sido dichas ya, pero como nadie escucha, «il faut toujours recommencer». Pues repetiremos una y mil veces la misma denuncia. Empezaremos tantas veces como sea necesario. Y un modo para conseguir que la situación de discriminación social de las mujeres como grupo social cambie para bien es incrementar la comprensión. Comprender los problemas y conocer sus gérmenes infecciosos, ésta es mi estrategia como académica. Es el reto que he asumido con las autoras, que no es ni más ni menos que abordar la compleja idiosincrasia de las mujeres en las sociedades androcéntricas en las que les ha tocado vivir.

Hablamos hoy de actitudes de discriminación modernas; se las denomina así, modernas, porque sus manifestaciones no son tan abiertamente discriminatorias como lo fueron en las generaciones de nuestras madres y abuelas; en cambio, se expresan de un modo sutil y perverso. Aun así, prefiero pensar en las mujeres actuales no como víctimas a las cuales se excluye sino como personas libres que toman decisiones positivas. En Occidente, las mujeres del siglo XX empezaron con fuerza el periplo de la conquista del vetado espacio público; podemos afirmar que han habido grandes avances, sin embargo… ¿Desean realmente las mujeres del siglo XXI estar al frente de una gran organización? Quizás sí, pero ¿quieren realmente trabajar las veinticuatro horas del día, siete días a la semana? Las mujeres líderes del siglo XXI conducen los grupos de trabajo a la participación con estilos democráticos, pero creo que no desean pasar toda su vida en una oficina, un despacho o un laboratorio; prefieren tener tiempo libre para sus aficiones, las vacaciones y la familia. Hoy, las mujeres occidentales, en lugar de competir exhibiendo un comportamiento más masculino que sus propios colegas hombres, desean crear una sociedad más equilibrada, no dominada por la obsesiva adicción al trabajo, la competencia dañina y la guerra tan frecuente entre los varones. Persiguen cambiar muchas de las reglas de la humanidad en donde el modelo de inclusión se erige como portavoz de nuevas maneras de convivir más saludables, ecuánimes y equitativas.

Pues bien, los libros de la colección que dirijo también tratarán de todo ello, de la situación de discriminación de la mujeres en tantos ámbitos, sus actitudes ante el mundo complejo de hoy, sus estrategias creativas para enfrentarse y contraponerse a un modelo económico que las decepciona, a los valores que lo sustentan.

Mi interés, que es el de las autoras (mujeres expertas en sus respectivos ámbitos de trabajo e investigación académica), es que la colección sea de gran alcance, que todo el mundo pueda obtener la experiencia de una lectura provechosa. Además de ser vanguardias en teoría y praxis, nos explicarán los nuevos avances alcanzados en sus áreas y perspectivas. De aquí que el ámbito académico se puede beneficiar de la lectura de un estado de la cuestión riguroso y de un debate actual de cada tema que la colección trate. Y el mundo social en general puede obtener una amplísima riqueza de conocimientos sobre la realidad de las mujeres; cómo éstas, como grupo social,  piensan y sienten, sin olvidar sus distintas situaciones en el mundo.

Así pues, es mi objetivo que esta colección abra un diálogo entre los diferentes ámbitos académicos y sociales que trabajan para resolver los problemas relacionados con las mujeres, por supuesto las mujeres de todas las edades, incluyendo los dos extremos de edad del periplo vital, las niñas desde el momento que nacen y las mujeres mayores, que son doblemente discriminadas socialmente debido a los estereotipos por razón de su edad, que se suman a los estereotipos de género.

De este proyecto editorial pretendo, en especial, que no sólo sea interesante, sino que nos enseñe el camino o los caminos hacia la cooperación entre las partes implicadas; quiero decir que no sólo muestre a las mujeres, con todas sus particularidades culturales  y riqueza en la variación, vías para eliminar las atrocidades que se les perpetran y para romper el techo que no las deja crecer en tantos ámbitos, sino que no olvide en este camino a los hombres, con también todas sus particularidades y heterogeneidades.

La transformación de la sociedad es inevitablemente un proceso lento, pero todas las acciones unidas, por pequeñas que sean, pueden tener un efecto acumulativo importante. En este sentido creo que si puedo influir en algunas personas, es mejor que no hacer nada. A riesgo de ser reiterativa insisto en la idea de que para cambiar, para actuar, ya sea personalmente o socialmente, primero hay que conocer. Y, en este sentido, deberíamos tener muy presente que, en realidad, muchas habilidades pueden mejorar a lo largo de la vida, sea la edad que sea, incluyendo la apertura de miras y de espíritu.

Tengo la convicción de que  divulgar el conocimiento, sistemático y profundo, sobre todos estos asuntos y problemáticas es el camino para promover un activismo social, pacífico y efectivo; para conseguir un mundo más igualitario, equilibrado y llevadero. De modo que al reflexionar sobre la posición de las mujeres como grupo social, sobre cuáles son, además, sus actitudes tendentes para con el mundo, el público lector llegue a pensar más acertadamente sobre su propio comportamiento y opiniones, y no solamente perpetúe los prejuicios con los que se ha educado. Si nosotros mejoramos, actuaremos para mejorar el mundo. Y es así como quisiera que esta colección se convirtiera en una suerte de altavoz multiplicador.


martes, 11 de junio de 2013

"Las mujeres emprendedoras son valientes y decididas, además de innovadoras" Sara Berbel

Entrevista publicada en dDermis Magazine, una revista pensada para la mujer de hoy.
Sara Berbel es Doctora en Psicología social, profesora y experta en políticas de igualdad
Su carrera profesional está estrechamente vinculada a la mujer y a la igualdad, al desarrollo de  movimientos sociales y de estrategias para el cambio social. Doctora en Psicología Social y  licenciada en Filosofía y Letras (Psicología), Sara Berbel Sánchez en la actualidad compagina su  trabajo en la administración pública con la docencia universitaria de tercer ciclo; anteriormente, ha  sido Directora General de Igualdad de Oportunidades en el Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya, Presidenta del Instituto Catalán de las Mujeres y Comisionada de Políticas de Igualdad  en el Ayuntamiento de Barcelona. Autora de numerosos artículos y libros, acaba de publicar “Directivas y empresarias. Mujeres rompiendo el techo de cristal”.
¿Cómo son las mujeres que emprenden? ¿Cómo lideran?
Las mujeres emprendedoras son valientes y decididas, además de innovadoras. Los datos de que  disponemos nos indican que el perfil de la emprendedora española es el de una mujer muy formada (una gran mayoría tiene nivel universitario completado con másters y postgrados) y con un alto  nivel en habilidades sociales y tecnológicas. Un reciente estudio realizado por la Universitat Oberta  de Cataluña muestra que más del 80% de ellas promueve el trabajo en equipo y fórmulas  innovadoras de gestión y organización. Con todo, sólo el 30% del total de personas que emprenden  son mujeres.
¿Cuáles son las cualidades y competencias necesarias para avanzar en la realización profesional de las mujeres, cuáles los obstáculos y dificultades para alcanzarla?
El primer requisito diría que es el deseo de realizarse profesionalmente y la pasión por el trabajo  realizado. A partir de aquí, las dificultades son muchas ya que el mundo empresarial todavía está  pensado con un modelo clásico masculino (que tampoco satisface a muchos hombres) y que implica  ciertas dificultades para muchas mujeres, sobre todo en su promoción profesional y en el acceso a  cargos de responsabilidad. En estos momentos sólo hay un 13% de mujeres en consejos de dirección  de las grandes empresas. El ejercicio del poder no está asociado todavía al género femenino, ni  siquiera por parte de las propias mujeres, y éste es uno de los factores que hay que cambiar para  lograr la igualdad. El poder significa capacidad de hacer, de transformar, de crear, y las mujeres son cada vez más conscientes de no querer renunciar a ello.
 “La igualdad en el mundo laboral y profesional sólo se logrará cuando exista una igualdad en el hogar”.
¿Las mujeres a veces se ponen su propio “techo”?
Sí, resulta inevitable cuando desde que nacen han estado orientadas hacia el ámbito privado, las responsabilidades domésticas, el cuidado de los hijos e hijas… Muchas mujeres no se sienten preparadas para puestos de responsabilidad (aunque lo estén sobradamente), sienten mucha inseguridad, no negocian sus salarios (las mujeres cobran un 20% menos que los hombres, también  las directivas) ni optan a puestos superiores porque creen que no les corresponde. En otros casos es la enorme culpa que sienten porque consideran que abandonan sus principales obligaciones (el  hogar y el cuidado de las criaturas) el motivo que impide que acepten puestos de dirección.
Respecto a este sentimiento de culpabilidad: ¿cómo sortear algo tan intrínseco en la mentalidad  social? 
La igualdad en el mundo laboral y profesional sólo se logrará cuando exista una igualdad en el hogar.  Es decir, niños y niñas deben ser educados desde que nacen para ocuparse de las responsabilidades domésticas y de personas dependientes cuando sean mayores.
¿Considera que la crisis ha supuesto dar pasos atrás en las políticas de igualdad que se habían  adquirido en los años anteriores?
Sin duda estamos en un momento de retroceso. Precisamente cuando más se debería reforzar la igualdad es cuando se olvida y deja de considerarse prioritaria. La crisis afecta específicamente a las  mujeres: la pobreza es mayoritariamente femenina, el paro de larga duración tiene como protagonistas a mayoría de mujeres, las directivas se han reducido a la mitad en nuestro país y España ha descendido en un año 14 puestos en el ránking internacional de igualdad. Un claro  retroceso que debemos ser capaces de revertir.
¿Qué se ha ganado y qué se tiene que ganar aún, para llegar a esta igualdad?
Hemos ganado en conciencia social y en la percepción entre las mujeres de que no puede darse  marcha atrás, sobre todo entre las jóvenes. Sin embargo, debemos estar alerta porque las políticas públicas deben seguir impulsando el cambio y las organizaciones feministas tienen que seguir liderando las reivindicaciones por la igualdad. En este camino no vale arrojar la toalla o desesperarse. Nuestras antecesoras hace siglos lucharon en condiciones mucho peores que las  nuestras y muchas de ellas pagaron con su vida la defensa de los derechos femeninos. Gracias a ellas  hoy estamos nosotras haciendo esta entrevista y muchas otras mujeres investigando, creando, liderando… No podemos retroceder; nuestra única posibilidad es avanzar.