Mostrando entradas con la etiqueta Violència Masclista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Violència Masclista. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de enero de 2016

#COMUNICAT Feministes de Catalunya denuncia radicalment l'assetjament a #dones polítiques



Feministes de Catalunya denuncia radicalment l'assetjament que en les darreres setmanes estan patint dones que es dediquen a l'acció política  des de diferents partits, plataformes i col.lectius . És intolerable que la resposta a legítims posicionaments  sigui a través d'insults clarament masclistes  que pretenen el descrèdit personal i intel·lectual de les dones. 

Afirmem rotundament que es tracta d'un tipus de violència masclista que ha de ser rebutjada i perseguida. Una violència masclista que pretén intimidar i desincentivar el desafiament que en realitat suposa, encara per alguns, la irrupció de la veu i el fer de les dones en l'espai de la política.

Des de Feministes de Catalunya expressem el nostre rebuig més absolut a tot tipus de violència masclista i expressem també el nostre suport a les dones que estan exercint amb professionalitat, valentia i dignitat les seves responsabilitats en la vida política del nostre país.

Així mateix exigim que, tant des de la societat civil com des d'instàncies governamentals i jurídiques es persegueixi aquest tipus d'actuacions que són l'expressió d'un patriarcat agressiu i bel·ligerant que no pot ser emparat ni tolerat. 


Feministes de Catalunya. 7 de gener de 2016





lunes, 30 de noviembre de 2015

No queremos más mujeres maltratadas, no queremos más mujeres asesinadas

descarga
Ma Àngels Viladot
Artículo de Ma Àngels Viladot, publicat a eldiario.es Dones en Xarxa
El 25 de noviembre de cada año es el Día Internacional contra la violencia a las mujeres y las niñas, o lo que es lo mismo, contra la violencia machista. El clamor es desde hace demasiados años el mismo. Se eligió esta fecha en recuerdo y homenaje de tres hermanas asesinadas en Santo Domingo, el siglo pasado. Este año, como cada año desde entonces, las mujeres han salido a la calle, se han hecho homenajes y actos para recordar a las que, como las tres hermanas asesinadas, han perdido la vida por el hecho de ser mujeres. Para recordar tantas mujeres maltratadas por violencia machista y tantos niños que, directa o indirectamente, sufren las consecuencias. Es, por tanto, un día triste. Un día en que la reivindicación va ligada al sentimiento de tristeza. Por de pronto, en Cataluña 6 mujeres asesinadas en lo que va de año. Y una de cuatro mujeres ha sufrido un ataque machista. En España en los últimos 10 años han sido asesinadas más de 800 mujeres. Una de cada ocho mujeres ha sufrido violencia física y / o sexual por parte de su pareja o ex-pareja. Y una de cada cuatro mujeres son sobrevivientes de la violencia psicológica.

Se dice que no podemos saber con exactitud cuántas mujeres mueren cada año a manos de un hombre que las estadísticas se falsean. Se habla de unas 70 mujeres de media en España. Muchas. Sí sabemos cuántas mujeres presentan denuncias: alrededor de 26.000 en el primer trimestre de 2015 (hay que decir que sólo un 0,01% son falsas), y en Cataluña, 10.918 (un 48% se han hecho por vejaciones y maltratos psicológicos ; un 37% por violencia física y un 2% por violencia sexual de las parejas o ex-parejas). Sabemos cuántas denuncias se retiran por miedo, por vergüenza, por sentimientos de culpabilidad, por creencias erróneas de las mujeres y sabemos del trabajo ingente de la policía, los servicios sanitarios y asistenciales. En concreto, los Mossos han arrestado este año 4.288 hombres por violencia doméstica. La mayoría de los agresores y de las víctimas tienen entre 21 y 51 años.


La violencia machista y una de sus derivaciones, la violencia doméstica, más que un problema social, es un atentado a los derechos humanos más elementales que está presente en todos los países del mundo. Podemos decir sin ambigüedades que estamos ante un problema universal ya que no hay ninguna región del mundo, ningún país y cultura en que se haya conseguido que las mujeres estén libres. Hablamos de muchos millones de mujeres (entre ellas cuento las niñas y las jóvenes menores de 18 años).


Los Organismos internacionales, los Comités dependientes de Naciones Unidas como el Comité para la Eliminación de las Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas, analizan la realidad y hacen propuestas a los diferentes Estados miembros. Propuestas que deberían ser de obligado cumplimiento. Igualmente como debería ser de obligado cumplimiento el tratado de Estambul cuando recomienda acciones para paliar esta lacra. Una vulneración de los derechos humanos que nos advierte que una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia machista. Que nos dice que 62 millones de mujeres europeas han sufrido violencia a manos de un hombre.


La implicación, como digo, de las Naciones Unidas, también de la Organización Internacional del Trabajo y diferentes ONG con gran capacidad de incidencia internacional, es hoy en día una realidad firme. A pesar de todo el trabajo ingente, la violencia contra las mujeres no sólo persiste visiblemente sino que la contrariedad que suscita su voluntad de libertad y para ser tratadas en la igualdad y el respeto es alarmante. Hay que insistir en que no es un problema de las mujeres, ellas son las víctimas, el problema es sobre todo de aquellos hombres que tienen mentalidad machista y que no quieren aceptar que las mujeres son seres humanos y seres humanos libres.


La exigencia que sale de esta gran preocupación internacional es que los Estados condenen la violencia sin excusas, lo que quiere decir que no defiendan ninguna costumbre, ninguna tradición o consideración religiosa que les permita eludir su obligación de eliminarla. Afortunadamente, el "relativismo cultural" ha queda rechazado; como mínimo, queda en entredicho. Cuando los actos de violencia machista quedan indemnes agravan indefectiblemente sus efectos. Cuando el Estado no castiga a los infractores, la impunidad no sólo intensifica la subordinación y la impotencia de las mujeres que la sufren, sino que, además, transmite a la sociedad el mensaje de que la violencia machista es aceptada e inevitable. El comportamiento violento se convierte así en normalizado.


La violencia hacia la mujer no es consecuencia de actos al azar de mala conducta individual, sino que está profundamente arraigada en relaciones estructurales de desigualdad entre los géneros, hombres y mujeres. Su ubicuidad, es decir, la dominación sistémica de las mujeres por los hombres, es una consecuencia del patriarcado. Acorazado en normas sociales y culturales, lo encontramos incrustado en las economías locales y mundiales; institucionalizado en el derecho y en las estructuras políticas, en las ideologías formales y el discurso público. Según la OMS, los hombres usan la violencia contra las mujeres para disciplinarlas en los roles femeninos tradicionales o cuando perciben amenazada su masculinidad. Cuando una mujer transgrede las normas sociales prescritas y los roles de familia, la violencia ejercida para someterla no es sólo un acto aislado oscuro sino que, en virtud de sus funciones punitivas y de control, lo ejecutan para domarlas y perpetuar su discriminación.


Un estudio reciente realizado por las Naciones Unidas con 4.000 niños y niñas de diferentes países nos muestra que alrededor del 65% de estos niños y niñas están de acuerdo en que "una mujer debe aceptar la violencia para mantener unida a la familia "y un 43% y pico que" hay veces que una mujer se merece ser golpeada ". A los seis años, cualquier niño es capaz de reconocer los roles de género: una 'buena niña' es la que escucha y muestra respeto por los mayores, ayuda a su madre y se queda en casa. Un 'buen niño', sin embargo, es travieso, tiene muchos amigos para jugar en la calle y no siempre tiene paciencia para escuchar a los mayores.


De modo que la violencia contra la mujer no puede atribuirse únicamente a factores psicológicos individuales ni a condiciones socioeconómicas como, por ejemplo, el desempleo. Las explicaciones de la violencia que pretenden centrarse principalmente en los comportamientos individuales y las historias personales, como el abuso del alcohol o una historia de exposición a la violencia, pasan por alto la desigualdad de género y la subordinación femenina sistémicas . Mientras la mayoría de las mujeres que han sufrido la violencia de su pareja señalan las normas sociales y culturales como factores causales, la mayoría de los hombres la atribuye a las dinámicas interpersonales. Me parece prioritario que, por erradicarla, se destinen esfuerzos en comprender y abordar el contexto social más amplio de las relaciones de poder entre los hombres y las mujeres.


Me parece que de este horroroso y crónico atentado a los derechos humanos más elementales tenemos que hablar desde todos los frentes y desde todas las perspectivas que se relacionan. De este problema de la violencia machista tenemos que hablar al igual que tratamos y abordamos otras preocupaciones sociales que tenemos. Tenemos que hablar con los compañeros de trabajo, en los momentos de ocio con los amigos, en las escuelas, institutos y universidades, en el trabajo, en los centros de salud y hospitales ... Desgraciadamente muchas adolescentes sufren acoso de sus compañeros sentimentales que pretenden controlarlas, controlar sus sentimientos y actividades. Preparémonos a fondo para poder dar argumentos razonados. Hablemos, esforcémonos para tratar sobre qué significa "empatía", esforcémonos para hablar del control, del poder, de los celos, de las culturas que desprecian a las mujeres.


Las noticias sobre más muertes absurdas en París, Mali, Siria, Túnez ... parece que nos han de insensibilizar. Pero no nos lo podemos permitir. Debemos continuar conmocionandonos, debemos continuar indignandonos por tantas muertes inocentes y malos tratos. Tenemos que acabar con esta lacra en una sociedad que, además, se denomina a sí misma moderna y demócrata. De momento sólo se destinan el 0,0103% del total de los presupuestos del estado. Lo que nos indica el poco interés y el poco compromiso, ni ético ni político, que está permitiendo que se maltraten y asesinen a mujeres.

martes, 24 de noviembre de 2015

Violència Masclista, article de Marina Subirats


Article de Marina Subirats, Sociòloga  especialitzada en  els camps de sociologia de l'educació i sociologia de la dona. Publicat a Nous Hotitzons

Aquests dies, els crims contra les dones han esdevingut un verdader malson. No sabem ben bé quantes han mort aquest any a mans de marits, exmarits, amants, amics, clients, pares i altres homes del seu entorn; quan tractes d’aclarir les xifres és un autèntic laberint, perquè les estadístiques oficials tendeixen a voler minimitzar-les, a partir d’una classificació que té en compte només aquells crims en els quals ha existit una relació de parella. Recordeu, per exemple, les dues noies mortes aquest darrer estiu a mans de l’exparella d’una d’elles: ah, només aquesta va ser comptada com a víctima de violència de gènere, que l’altra era una amiga. Quin absurd! Quants esforços per amagar l’evidència d’una violència masclista desaforada, destructiva, injusta, que mata dones, criatures i, més encara, homes, encara que en aquests casos no l’anomenem així, i podem seguir ignorant-ne les causes!

No podem entendre la violència que s’exerceix sobre les dones com si fos un fenomen diferent del conjunt d’actes violents. En la seva arrel, la violència només pot ser de dos tipus: o aquella que s’empra per defensar-se d’un altra violència, o aquella que es deriva d’un tipus d’home que ha cregut que pot imposar-se al seu entorn, a les persones que l’envolten. Que creu que té dret a fer la seva voluntat per damunt dels drets de les altres persones, obligant-les i sotmetent-les fins a la mort, si cal. I, en aquest cas, sempre és una violència masclista.

Per què masclista, em direu, si de vegades és emprada per les dones? La primera evidència és empírica: de tots els homicides que van passar pels jutjats a Espanya l’any 2014, el 93% eren homes. I a qui van matar? Doncs, sobretot, a altres homes: un 69% de les víctimes ho eren, enfront d’un 31%, que eren dones. La diferència és que les dones ja no admetem la violència com una actitud normal i els homes, sí. La prova: no els costa gaire declarar la guerra, bombardejar, destruir, matar gent innocent. Son “danys col·laterals”. Per damunt del dret a la vida, el més fonamental de tots, s’accepta el dret a imposar la seva voluntat, caigui qui caigui. Després d’anys d’estudiar la construcció de la personalitat masculina, he hagut d’arribar a la conclusió que el nucli de la virilitat és encara avui la construcció del guerrer. Què podem esperar doncs, d’aquest guerrer amb dret a imposar la seva llei?


Les dones, construïdes i educades per a la cura de la vida, ja no ho podem admetre. La violència s’ha d’acabar: hem de dir no a les guerres, als feminicidis, als homicidis. Hem d’exigir dels poders públics molta més fermesa i contundència en l’eliminació de la violència masclista, començant per l’educació de la ciutadania, per la revisió dels continguts comunicatius, de les imatges públiques. No podem admetre ni un dia més que quan nosaltres, amb tant esforç, seguim defensant i tenint cura de la vida, hi hagi homes que, per raons inadmissibles, decideixen destrossar-la

domingo, 23 de agosto de 2015

7, 11, 17, i a l’agost, quantes?

Marina Subirats

Article de Marina Subirats, Catedràtica Emèrita de Sociologia a la UAB, publicat a l'Ara.cat

7 al maig, 11 al juny, 17 al juliol, i anem sumant, que l’agost no s’ha acabat i el malson segueix. 5 a Catalunya des de l’inici de l’any, 63 a Espanya, en progressió creixent respecte a anys anteriors. Dones assassinades per homes sovint molt propers, parelles o ex-parelles. Cal afegir-hi l’assassinat de 5 homes, morts que també en un context familiar, típic del que coneixem com a violència de gènere. El degoteig de feminicidis espaordidors puntua aquests dies calorosos com una maledicció que no aconseguim superar, i que nega amb contundència la imatge bucòlica dels estius familiars de felicitat a dojo.

Per què a l’estiu aquests crims s’aguditzen? Per què no aconseguim aturar-los? Què cal fer? Molts interrogants s’acumulen sense gaires respostes; algunes lamentacions dels responsables públics, alguns minuts de silenci, flors, llàgrimes, espelmes, i un altre cas ja desvia la nostra atenció. Que no totes les morts son iguals, no totes pesen el mateix. Les de dones pesen molt poc, gairebé gens, en la consciència col.lectiva.

Anem per parts: per què ara? Doncs bé, des de finals del segle XIX, quan es va  estudiar la influència de causes socials damunt el suïcidi, va quedar clar que en els períodes de festa, de més intensitat de contactes, de ruptura de les rutines de feina, és quan el nombre de suïcidis creix. Per quina raó? Perquè son moments en que les persones que no poden gaudir de les relacions d’acord amb els estereotips existents es senten pitjor, experimenten de forma insuportable la seva incapacitat de fer com els altres. Val també això per als homicidis? Molt probablement, i especialment pels assassinats que es produeixen en el context familiar, fruit dels conflictes i la infelicitat. Quan les postals estiuenques de platges al sol i vespres romàntics posen de relleu que la pròpia vida és un desastre, la desesperació s’accelera i aboca a la tragèdia. I els feminicidis son només la punta de l’iceberg; quantes dones, aquest estiu, no estan patint també més maltractaments que mai?
La infelicitat no és excusa, naturalment. Per què matar a la parella és una reacció masculina i no femenina? Gairebé els únics casos que es coneixen de dones que maten la parella son en defensa pròpia i de les criatures, quan ja s’ha sofert molt i s’ha intentat tot. 

Fa anys que treballo sobre els arquetips masculins dominants en la nostra cultura: l’agressivitat n’és una component obligada, exigida fins i tot, que s’estimula en el nen quan no la mostra de manera espontània. El nen aprèn que s’ha d’imposar si vol que el respectin, i que, si no pot d’altres maneres, ho ha de fer emprant la violència. No em parleu de testosterona, que és la disculpa fàcil: és clar que existeix i fa el seu paper, però molt més hi contribueixen la societat i la cultura, que els regala armes des la petita infància, que els ensenya a gaudir matant virtualment, a menystenir les actituds empàtiques, considerades febles, pròpies de dones. Parlem dels feminicidis, ja era hora. Però, sabeu quants homes moren assassinats cada any, a Espanya? Aproximadament el doble que dones. Només un 12% van morir a mans de familiars, l’any 2012, mentre que les dones va ser un 58%. Els homes es maten d’altres maneres, però també per violència de gènere masculí, malgrat que no li donem aquest nom.

Cal exigir mesures als poders públics: si no anem a l’arrel, no farem res. És la cultura que ha de canviar, és l’educació des de la infància, família, escola, jocs infantils, relacions, aprenentatge de la cura i la solidaritat, enlloc de l’agressivitat, perquè és en els primers anys de la vida quan hàbits i actituds arrelen. I lamentablement, això no prospera. A més de 10 anys de l’aprovació de la Llei contra la violència de gènere, no s’han dut a terme gairebé cap de les recomanacions que es van fer en relació a l’educació com a prevenció. Ben al contrari: s’ha eliminat l’educació per a la ciutadania, que era l’espai destinat a aquests temes; no s’han revisat els llibres de text, que segueixen plens d’estereotips de gènere; s’han eliminat programes de coeducació existents anteriorment, també a Catalunya; no s’han anomenat les persones que, des dels consells escolars, havien de vetllar per aquests canvis. Ben al contrari, els consells escolars han quedat afeblits. I, evidentment, s’han retallat totes les prestacions i recursos destinats a les dones que corren el perill de maltractaments.

Ja n’hi ha prou de polítiques d’aparador, que només serveixen per anunciar que ja s’ha fet tot el que calia. Sabem perquè es produeix la violència de gènere. Sabem que cal eradicar-la i com fer-ho. Sabem que no és fàcil ni admet remeis immediats, que només una feina llarga i constant pot canviar la nostra cultura, els estereotips masclistes mortífers. És hora que, dones i homes, exigim dels governs que s’hi posin d’una vegada i que, en cas de no fer-ho, els demanem comptes per cada dona assassinada. Tal com ens recordeu molt sovint: hi ha una llei? Doncs toca complir-la.

                                                                                                                                             



sábado, 16 de noviembre de 2013

#Drets El dret a NO SER Prostituïdes...


#AltresVeus Altres posicionaments sobre qüestions complexes, però no per això, impossibles...
A propòsit de la PROSTITUCIÓ
#Barcelona

Compartim aquesta convocatòria a través de la Vocalia de Dones de l' Associació de Veins i Veines de l'Esquerra de l'Eixample i gràcies a la difusió que estan fent altres moviments i col·lectius de Feministes d'arreu de Catalunya.

Aquí teniu  les #Raons i més informació sobre aquest acte de presentació.



viernes, 17 de mayo de 2013

El burca i la Gihad Topless



Article de Miquel Molina  publicat a La Vanguardia, el 15 de maig del 2013
 
Hi ha diversos llocs comuns associats al feminisme. 


Dos estan d’actualitat: d’una banda, se sol etzibar a “les feministes” –així, en general– que toleren menys el masclisme autòcton que el dels països musulmans, per allò del respecte a la multiculturalitat tan propi del progressisme. De l’altra, s’associa la defensa dels drets de la dona als partits d’esquerra. Què hi ha de cert i què hi ha de càrrega ideològica? Les militants sextremistes de Femen han posat el primer en qüestió.



Des de fa mesos, aquest col·lectiu de dones sorgit a Ucraïna –segurament recordeu que solen irrompre en actes públics amb el tors nu– denuncia la submissió de la dona en les societats islàmiques. La mobilització respon al nom de Gihad Topless i consisteix en accions de carrer i en una rebel·lió virtual: dones que viuen en països musulmans pengen a la xarxa les seves fotos amb els y6ighkpits nus i frases en àrab amb lemes antimasclistes. Aquesta campanya es va iniciar en solidaritat amb una noia tunisiana que va denunciar amenaces. Coincideix amb altres iniciatives que critiquen, amb la radicalitat marca de la casa, la marginació de la dona a l’Església catòlica.



Que Femen sigui un col·lectiu que s’oposa a la prostitució el situa en conflicto amb el discurs que manté part de l’esquerra, aquella que té una visió romàntica i alliberadora del comerç sexual i que no veu com les xarxes de traficants d’esclaves s’han anat quedant en els últims anys amb gairebé tot el negoci. Són els mateixos partits d’esquerres que van haver de pronunciar-se el mes passat en el Parlament davant la proposta de Ciutadans de prohibir l’ús del burca per qüestions de seguretat i per garantir “el dret al lliure desenvolupament de la personalitat individual”.



Cap d’ells va secundar la iniciativa (tots els grups van votar-hi en contra, menys el PP, que es va abstenir), similar a la que va impulsar l’alcalde de Lleida, el socialista Àngel Ros. Per justificar el seu rebuig, CiU, PSC, ICV, ERC i la CUP es van emparar en qüestions formals, en la inexistència –segons la majoria– d’un autèntic problema del burca a Catalunya, en el risc de criminalitzar les dones afectades o en la necessitat de respectar la cultura musulmana.



Aquell debat, que es va celebrar en un hemicicle semi buit, ha tingut la seva prolongació fora del Parlament: un grup de dones de l’organització Feministes de Catalunya prepara per als propers dies una acció destinada a “fer reflexionar” diputades i diputats sobre la seva decisió de no actuar al seu dia contra el vel integral de les musulmanes. Si es revisa aquell debat al web del Parlament, es té la impressió que als grups els va influir més el rebuig que genera Ciutadans que la repulsió que provoca veure com circulen per les nostres ciutats autèntiques presons humanes amb la presonera dins. Són molt poques, és cert. Però, com va dir Ros, actuar per llei contra el burca té una finalitat pedagògica. Convé deixar clar que primer són els drets humans i, després, els costums.

Article en PDF 

lunes, 6 de mayo de 2013

Un casc de moto anomenat Burca...


Article de Gemma Lienas, escriptora, publicat al seu bloc
La setmana passada el Parlament català va rebutjar una proposta de Ciutadans per prohibir burques i niqabs als llocs públics. Els arguments dels diferents partits per votar-hi en contra van ser d’allò més peregrins. El més bèstia, el d’en Miquel Iceta, que va comparar el burca amb un casc de moto. Deunido! Com m’agradaria que el senyor Iceta hagués d’anar-hi engabiat durant tan sols un dia. El burca és una presó de roba, d’uns quants quilos de pes, que impedeix tenir una bona visió de l’espai, que limita el moviment i que, és clar, provoca molts accidents, a més de destruir l’autoestima de les dones obligades a portar-la. Tot perquè, segons certes cultures, elles han d’anar tapades per evitar ser un objecte de desig dels homes. Posats a fer, podrien embenar-los els ulls a ells i problema resolt, dic jo!
Quan vaig saber el resultat de la votació al Parlament ─notícia difícil de trobar perquè els mitjans no se’n van fer ressò─, em van caure les llàgrimes de pena i de ràbia. Una ocasió perduda per defensar els drets d’aquelles que més pelut ho tenen! I vaig recordar un llibre de l’any 2000, El grito silenciado, que l’Anna Tortajada va escriure a partir d’un viatge fet a Afganistan, durant el qual va recollir les lamentacions de les dones afganeses forçades a vestir el burca. “Ajudeu-nos, dones occidentals”, demanaven elles. Qui ens ho havia d’haver dit que, tretze anys després –invasió nord-americana inclosa!-, no tan sols les dones d’aquell país continuarien dins de la presó de tela sinó que les que arriben a Catalunya tampoc no rebrien l’ajuda de la nostra classe política per poder-ne sortir.
Hi ha qui pensa que les musulmanes es plantifiquen el burca o el nicab perquè en tenen ganes i que nosaltres, com a occidentals, no podem imposar-los un canvi d’indumentària. Potser sí que n’hi ha que es vesteixen de fantasmes perquè “volen“ (hi estan tan acostumades que ni es plantegen una altra possibilitat), però això no ha de ser obstacle perquè defensem la dignitat i la salut de les dones i declarem il·legal l’ús d’aquestes vestimentes. També hem posat en peu la llei contra la violència masclista malgrat que hi ha dones que proclamen el seu amor cap al seu agressor. En tot cas, jo em poso al costat d’aquelles que no volen dur-les i agrairien tenir la llei de la seva banda com a argument per tancar-los la boca als marits, pares, germans, imams… Ho sé perquè he parlat amb musulmanes que no volen portar vels de cap mena i ho sé també perquè, als anys cinquanta, com a filla d’un home amb mentalitat ben patriarcal, hauria donat qualsevol cosa perquè la llei em protegís de les seves idees educatives. Però durant la dictadura franquista això no era possible. En l’etapa democràtica, hauria de ser-ho.
Hi ha qui pensa que les musulmanes velades tindran l’oportunitat de socialitzar si permetem que continuïn duent niqabs i burques. De debò? No heu observat que una dona amb burca o niqab mai no va sola? Sempre van de dues en dues: una jove i una gran, que li fa de carrabina i li impedeix establir relacions fora de casa. A més, els cascs de moto deixen poques possibilitats per comunicar-se amb els altres; si ho vols fer, te’ls has de treure. No sé si m’explico… Aquest argument de “pobres així podran sortir de casa” és totalment fal·laç. Jo el vaig viure a Estrasburg, on la comunitat musulmana va reclamar un horari només per a dones a la piscina municipal, i el govern de la ciutat –socialista!- va admetre-ho perquè, si no, “pobretes, no podrien banyar-se”. O sigui, a la França republicana s’anava enrere com els crancs.
L’any 1968 posar-se una minifaldilla era un acte de rebel·lió contra el patriarcat. Jo me la plantificava quan ja havia sortit de casa i em sentia cofoia de desafiar (ni que fos lluny dels seus ulls) la imposició paterna de decòrum. És veritat (i una autèntica desgràcia) que actualment aquesta demostració de força contra les lleis patriarcals hagi estat pervertida per la indústria de la moda, la qual ha exagerat les formes fins a l’extrem d’hipersexualitzar les nostres nenes i fer-les semblar putes en miniatura.

No us amoïneu, però, ja s’albiren canvis a l’horitzó: dels Estats Units arriba el moviment “per la decència en la manera de vestir”. Diu la Julia Chew, una dissenyadora jove que en forma part: “Els meus dissenys estan inspirats pel meu gran respecte cap a Déu”.
Potser si el moviment s’imposa serà el moment de despenjar les minifaldilles de l’armari i tornar-nos-les a posar.